¿Qué es una hernia umbilical?

La pared abdominal es como una capa de tela resistente que sostiene los intestinos y demás órganos en su lugar. Cuando existe un punto débil —en este caso, en el anillo umbilical, la zona donde antes estaba el cordón umbilical—, parte del contenido interno (casi siempre grasa del abdomen, y con menos frecuencia intestino) puede empujar hacia afuera a través de esa debilidad. Eso es una hernia: una salida anormal de tejido por un área donde la pared ya no tiene la misma firmeza.

Diagrama anatómico del anillo umbilical mostrando el punto débil de la pared abdominal por donde protruye la hernia
La hernia umbilical se forma en el anillo umbilical, el punto de la pared abdominal donde antes estaba el cordón umbilical.

¿Por qué aparece en los adultos?

Aunque muchas personas nacen con una hernia umbilical que se cierra sola en la infancia, en adultos suele desarrollarse por factores que aumentan la presión dentro del abdomen o debilitan esa zona con el tiempo, entre ellos el sobrepeso u obesidad, el embarazo, la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y la diálisis peritoneal prolongada. No es algo que “se haga” por un mal movimiento puntual, sino el resultado de una presión sostenida sobre un punto de la pared que ya era más débil.

Síntomas y cómo se diagnostica

En muchos casos, el único signo es la bolita visible, que puede acompañarse de una molestia leve o sensación de peso, especialmente al final del día o después de esfuerzos. El diagnóstico generalmente se hace con la exploración física: el cirujano observa y palpa la zona de pie y pidiendo que el paciente puje, y en la mayoría de los casos la hernia puede reducirse (regresar hacia adentro) con presión suave. Rara vez se necesitan estudios de imagen adicionales para confirmarla.

¿En qué consiste la plastia umbilical?

La plastia umbilical es la cirugía que cierra ese punto débil de la pared abdominal. El objetivo es doble: regresar el contenido herniado a su lugar y reforzar la zona para reducir el riesgo de que vuelva a aparecer (lo que se conoce como recurrencia). Puede realizarse de forma abierta, con una incisión pequeña junto al ombligo, o en algunos casos por laparoscopía —con instrumentos delgados a través de pequeñas incisiones—, dependiendo del tamaño de la hernia y las características de cada paciente.

Diagrama de la incisión pequeña junto al ombligo, típica de una plastia umbilical abierta
Cirugía abierta: una incisión pequeña junto al ombligo.
Diagrama de las pequeñas incisiones típicas de una plastia umbilical laparoscópica
Cirugía laparoscópica: instrumentos delgados a través de pequeñas incisiones.

La elección entre una técnica y otra depende del tamaño de la hernia y las características de cada paciente; no hay una opción “mejor” para todos los casos.

¿Con malla o sin malla?

Una de las decisiones técnicas más importantes es si el cierre se refuerza con una malla quirúrgica —un material similar a una red que ayuda a distribuir la tensión— o se hace solo con sutura del propio tejido:

  • Con malla: en hernias de mayor tamaño, la evidencia actual muestra que reforzar el cierre con malla reduce de forma importante el riesgo de que la hernia reaparezca, en comparación con cerrar únicamente con puntos.
  • Sin malla (solo sutura): en hernias muy pequeñas, cerrar solo con sutura puede ser una opción razonable.

Como en toda cirugía, ninguna técnica está libre de posibles complicaciones (como acumulación de líquido bajo la piel), por lo que la elección se individualiza entre el cirujano y el paciente según cada caso.

Señales de alarma: cuándo consultar de urgencia

Aunque la mayoría de las hernias umbilicales son manejables de forma programada, busca atención médica de inmediato si notas:

  • Dolor intenso y progresivo en la zona de la hernia.
  • La bolita se vuelve dura, no se puede empujar de regreso hacia adentro y duele al tocarla.
  • Náusea, vómito o distensión abdominal asociados.
  • Enrojecimiento o cambio de color de la piel sobre la hernia.

Estos datos pueden indicar que el contenido herniado quedó atrapado (incarceración) o que se comprometió su circulación (estrangulación), lo que sí requiere cirugía urgente.

¿Tienes una bolita en el ombligo?

La plastia umbilical es una cirugía frecuente, generalmente programada y con buenos resultados, cuyo objetivo es cerrar el punto débil de la pared abdominal y reducir el riesgo de que la hernia reaparezca. Si tienes una bolita en el ombligo, con o sin molestia, con gusto podemos revisar tu caso en consulta y platicar cuál es la mejor opción para ti, ya sea con malla, sin ella, por vía abierta o laparoscópica.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individual.

Fuentes consultadas